top of page
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
32FONDO-NEGRO.png
32FONDO-NEGRO.png

Quien pone el nombre, pone parte del debate

  • 4 may
  • 1 min de lectura

La política no solo consiste en tomar decisiones, sino en nombrarlas. Y ahí se entiende buena parte de la estrategia reciente de Santiago Abascal con el concepto de “prioridad nacional” o de Pedro Sánchez insistiendo en el marco del “no a la guerra”. Son posiciones políticas distintas, pero comparten la misma lógica comunicativa: definir primero el terreno sobre el que se va a discutir.



Los marcos importan porque ordenan la conversación antes incluso de que empiece el debate. No es lo mismo hablar de inmigración que de prioridad nacional, ni de defensa o seguridad que de guerra. Cada palabra activa una idea, una emoción y una posición ética. Y quien consigue fijar ese vocabulario no controla toda la conversación, pero sí condiciona sus reglas. Obliga al adversario a aceptar -o combatir- un terreno ya delimitado.


La lección es bastante útil fuera de la política: en comunicación, muchas veces no gana quien tiene mejores argumentos, sino quien consigue definir primero de qué se está hablando. Porque cuando aceptas el marco de otro, empiezas a jugar en campo ajeno. Y recuperar el terreno perdido rara vez es sencillo.

 
 
 

Comentarios


¡Listo!

bottom of page