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El reto de la relevancia

Revista Líderes Mexicanos


Las nuevas generaciones, a propósito son referencia a Millenials, valoran la importancia del sentido en la vida, como algo que realmente transforma.


Quizá el éxito rápido, a veces fácil a veces no, de influencers, youtubers, Instagramers, tiktokers, bloggers y otras tribus digitales impulsan a buscar el propósito y por ende la relevancia.


El deseo de influir en los demás siempre ha acompañado a la raza humana.

Las redes sociales nos permiten a todos dejar huella de nuestra forma de ser y de pensar y terminan siendo una de las mejores opciones para establecer la posibilidad de influir en los demás y por lo tanto de ser relevante.

Desde luego que no todo lo que brilla en las redes se convierte en oro de relevancia. Medir este status por la cantidad de seguidores implica demasiada banalidad. Pero también es cierto que el número de seguidores, cómo ha sucedido siempre en los medios de comunicación, indica el grado de interés que se aporta a un determinado target.

La relevancia en términos de opinión, de presencia, de generación de conversación, de interacción traspasa todos los límites. Es inútil no reconocerlo y no concederle su nivel de importancia. Sin embargo, la vida es polifacética y requiere muchos aspectos más que las redes sociales.

Existe una cierta social utopía o tecno utopía en las cuales queremos centrar el todo de la vida. Recurrir a esta forma de ser limitaría más que enriquecería. ¿Qué es lo que hay más allá de las redes sociales para constituir un campo de relevancia? La transformación social, el compromiso de inclusión y diversidad, el compromiso medioambiental, la aportación cultural, siguen vigentes, aunque requieren de continua innovación.

Hay líderes mundiales que han destacado por levantar la voz en algunos de estos campos. Uno de los más relevantes es el de Greta Thunberg, la niña sueca que sin saber bien de donde ha salido y a dónde va es un hito social. Personalmente creo que debería estar dedicada a lo propio de una adolescente de su edad y mantener un tono de conversación más idóneo, pero tenemos que reconocer que ha llamado la atención.


Eso sí, llamar la atención no es lo mismo que ser relevante. La relevancia implica transformación, innovación, renovación. Cabe pues preguntarse quienes siguen impulsando la relevancia en el mundo actual. Todas las profesiones tienen la capacidad de lograrlo. El cambio político de la Europa del Este nos mostró como un electricista de Gdansk, Polonia; o un filósofo y poeta como Vaclav Havel podía llegar a ser presidentes de un país. Las barreras de espacio, tiempo, nacionalidad, edad se han desmoronado frente al reto de la relevancia. Solo con la claridad de un propósito definido podemos alcanzarla.

Esta podría ser la gran nota diferenciadora de los seres humanos en el siglo XXI: dejar huella siendo relevantes.

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