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Grabar con el celular, ¿Puede ser un delito?

Propongo 3 minutos de pensamiento filosófico sobre la transmisión de imágenes de violencia grabadas en teléfono celular y subidas a redes sociales.


Los defensores de “todo es bueno mientras lo decida yo” confirmarán que suben estas imágenes por el valor informativo y el contexto de denuncia que representan. Al ver las caras, las carcajadas y los comentarios de quienes lo hacen, parece todo menos una información valiosa y mucho menos una denuncia. Los detractores de la imagen, del celular, de internet y de las redes dirán que la violencia que se presenta sólo puede causar más violencia. Sin embargo no hay ningún estudio reconocido que avale que la presentación de la violencia es causa directa de la violencia. In medio est virtus. Es decir, en el justo equilibrio entre ambas posiciones está la verdad y por lo tanto la ética (máximos a lograr) y la ley (mínimos a cumplir). La violencia, cuando se presenta, necesita contexto y análisis de causas y consecuencias. La BBC señala en su código de ética informativa que el contexto es todo. Un video que se graba en un contexto de exacerbación de la violencia, con carcajadas, con insultos y sin ningún recato debe ser considerado un delito de exaltación activa de la violencia. Y por lo tanto, si se presenta en medios sin análisis y denuncia, debería constituir un delito. Evidentemente pedir a la audiencia que mande a las producciones de programas informativos o de entretenimiento todo tipo de videos, sólo puede crear un caos de contenidos. Estos videos, como testimonio para delatar una situación y defender a la víctima, deben considerar en primer lugar los derechos y el respeto absoluto a la víctima. Además de procurar la denuncia del agresor. Para ello, la grabación debe hacerse llegar a las instancias judiciales y mediáticas adecuadas, que no conviertan el testimonio en show. Hay casos concretos en los que realmente se ha podido aplicar la ley y castigar al agresor, a pesar de todo el contexto negativo de la grabación. Si no se respeta a la víctima, se contribuye a detener al agresor y no se logra la justicia, el medio que presenta dicho video está cometiendo también un delito de exaltación de la violencia y de falta de respeto a la víctima. El día de Halloween de 2019 presencié cómo un coche atropellaba a una adolescente que cruzaba Michigan Avenue en Chicago, por jugar a cruzar rápido. Afortunadamente salió ilesa, después de haber dado dos vueltas de campana en el aire. Pero lo que más me llamó la atención es que había transeúntes que grababan a esta adolescente tirada en el piso. No llamaban a la policía, ni a los bomberos, ni a una ambulancia. Eran testigos del show del dolor y querían ser los primeros en transmitirlo. Se requiere de análisis del contexto, claridad en el objetivo que se busca con la grabación, identificación de la finalidad misma de grabar (grabar por grabar, grabar por show, grabar para ayudar o grabar para denunciar). Fuera de esta reflexión estas grabaciones son un daño ético a la víctima. Además debería ser un delito penado por la ley. Incrementar el show de la violencia y de la muerte sólo nos volverá menos humanos.

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