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YosStop, un buen STOP

Los límites de las redes sociales y de las plataformas digitales, los pone cada comunidad que participa en ellas. Una comunidad en la que la ley debe atender los mínimos de respeto y la propia comunidad, los máximos éticos. Si no, las redes dejarán de ser redes sociales en todos los sentidos.


El caso YosStop (Yoseline Hoffman) nos lleva a una reflexión de fondo: la comunicación en redes y plataformas tiene límites legales y éticos. Exponer a una menor en una situación sexual, no es ni legal ni ético en ningún sitio. Nada avala una decisión de este tipo, ni el poder absoluto de alguien, ni siquiera su posible ingenuidad.


Las redes no pueden estar nunca por encima de la ley y de la ética. El poder informativo, de comunicación y de entretenimiento, tiene el límite del respeto irrestricto a todo ser humano, a cada ser humano.


Las experiencias sobre la falta de respeto han sido múltiples. Recordemos el caso de la joven rusa que murió de frío encerrada por su novio en un balcón. Hay límites de los que ni siquiera se debería hablar, mucho menos dudar. Las redes no deben buscar los extremos sino habitar en lo humano.


Los influencers deben recordar la esencia que los caracteriza: la influencia y por lo tanto, la total responsabilidad de lo que exponen.


Que la ética de las propias redes juzguen el caso y que la ley aplique su veredicto.

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